La cintura manda. Una banda alta y ancha sostiene sin marcar y se queda en su lugar tanto si te movés como si estás sentada seis horas frente a la compu.
La compresión ideal es la que no sentís. Ni una segunda piel que aprieta, ni una tela que se rinde: buscá ese punto medio que acompaña el movimiento.
Por último, el tacto. Una fibra suave marca la diferencia entre una prenda que usás por obligación y una que elegís cada mañana.